Visiones de Napoleón cruzando los Alpes

En el cénit de su popularidad, el embajador francés en España de Napoleón Bonaparte, Charles-Jean-Marie Alquier hizo un encargo al pintor Jacques-Louis David (1748-1825) que se convertiría en un punto de inflexión no sólo en la obra artística personal de éste, sino en la propia imaginería napoleónica.

Cuando Napoleón se enteró de que un cuadro suyo quedaría expuesto de forma permanente en el Palacio Real de Madrid, él mismo le encargó otras tres versiones, cada una de ellas destinada a sendos lugares emblemáticos de su poder: el Palacio de Saint-Cloud, la biblioteca de Los Inválidos, y el palacio de la República Cisalpina en Milán.

Se da la circunstancia de que el propio David hizo aún una más que se reservó para sí mismo, y  conservaría con él hasta su muerte.

El cuadro se titula oficialmente Napoleón cruzando los Alpes, aunque también se le conoce con otras denominaciones: Napoleón en el paso de San Bernardo, Bonaparte cruzando los Alpes, o Retrato ecuestre de Bonaparte en el monte Saint-Bernard.

La versión más conocida es la del Palacio de Charlottenburg, en Berlín:

Jacques-Louis David: “Napoleón cruzando los Alpes” (1801-1805). Imagen: Netherlands Institute for Art History.

En el palacio de Versalles se conservan dos versiones:

Jacques-Louis David: “Napoleón cruzando los Alpes” (1801-1805). Versión del Palacio de Versalles.
Jacques-Louis David: “Napoleón cruzando los Alpes” (1801-1805). Versión del Palacio de Versalles.

Lo mejor de toda esta historia es que cuando Napoleón y su ejército cruzaron los Alpes, hacía sol y buen tiempo. Y el brioso y combativo corcel representado aquí, era en realidad una mula guiada por su porteador. Sin embargo, la visión que él necesitaba, más heroica y propagandística, no podía atender a razones tan prosaicas. Jacques-Louis David no lo dudó ni un momento: lo retrató como un personaje sin parangón, recalcado por numerosos detalles del cuadro. Fíjate, por ejemplo, en las rocas grabadas que aparecen en primer plano, donde su nombre está unido al de los de otros personajes históricos ligados al paso heroico por los Alpes: Aníbal, y Carlomagno.

Sin pretender minimizar su status, otro pintor representó a Napoleón en circunstancias más cercanas a la realidad. Se trata del cuadro Bonaparte cruzando los Alpes (1848-1850), de Paul Delaroche (1797-1859), que está colgado en el Museo del Louvre de París.

La idea de plasmar esta escena en un tono más realista partió de Arthur George, que en compañía de Delaroche había visto el cuadro de David expuesto en el Museo del Louvre. Ambos creían que el cuadro no obedecía a la realidad, y decidieron que había que hacer algo al respecto.

Debe tenerse en cuenta que en el momento en que se pintó estaba muy en boga el realismo, y aunque los días de gloria de Napoleón ya estaban lejos su figura se estaba revisando de nuevo, fruto de un renovado interés.

Paul Delaroche: “Bonaparte cruzando los Alpes” (1848-1850).

Pero no se acaban aquí las visiones (versiones) sobre el memorable paso de los Alpes por Napoleón.

El Museo de Brooklyn expone actualmente un cuadro de Kehinde Wiley, “Napoleon Leading the Army over the Alps” (2005) a la vez homenaje y reinterpretación del de Jacques-Louis David, y junto al que aparece en la exposición cuyo nombre lo dice todo: “Jacques-Louis David Meets Kehinde Wiley” (Jacques-Louis David se encuentra con Kehinde Wiley).

La exposición forma parte del proyecto de colaboración con el Museo de Château de Malmaison & Bois Préau, que fue donde por primera vez se vieron juntas ambas obras, en la exposición “Wiley rencontre David”.

Kehinde Wiley: "Napoleon Leading the Army over the Alps" (2005). Imagen: Museo de Brooklyn.

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