La más hermosa edición de El mago de Oz

Banner de la Biblioteca del Congreso dedicado al centenario de la obra El mago de Oz, de Frank L. Baum.

Han pasado 120 años, y podemos decir sin equivocarnos que ya es un clásico por derecho propio.

Constituye realmente el primer libro de fantasía norteamericano escrito para niños, y continúa siendo uno de los más leídos. Prueba de su popularidad es la gran cantidad de obras basadas en él, desde el teatro a los musicales, películas, telefilmes y series de televisión, canciones, etc. Por no hablar del merchandising desarrollado en torno a sus personajes. Sin ir más allá: si hablamos de Dorothy, casi no hace falta más detalles. Lo mismo podríamos decir si hablamos de Toto.

Estamos hablando, ¡cómo no!, de El mago de Oz, publicado en 1900 por Frank L. Baum.

Su autor no tuvo que esperar mucho por el éxito. Tan sólo un mes después de su publicación, la reseña del New York Times aplaudía la obra, concluyendo que “sería realmente extraño que hubiera un niño que no disfrutara de esta historia”. Parecía una premonición de lo que le esperaba al libro.

El título original de la obra, The wonderful wizard of Oz: An american fairy tale (El maravilloso mago de Oz: Un cuento de hadas norteamericano) se reveló sin duda acertado: se trata de una de las obras más populares de la cultura popular norteamericana. Y, por extensión, de la occidental.

El libro estaba ilustrado por el diseñador William Wallace Denslow (1856-1915), que disputó a Baum la responsabilidad del éxito, y por ello de los derechos de autor. Su desacuerdo les llevó a la ruptura de relaciones. Pero la obra ya estaba por encima de todo esto.

Esta primera edición de El mago de Oz es, sin duda, la más hermosa de cuantas se han editado nunca. Y puedo asegurar que han sido muchas.

La portada ya nos anuncia que esta edición está profusamente ilustrada, y prácticamente no hay página que no contenga imágenes.

Portada. Edición de El mago de Oz (L. Frank Baum), ilustrada por W. W. Desnslow.

Las ilustraciones de Denslow fueron desde entonces un referente difícil de eludir, que influyó sobremanera en muchas de las adaptaciones que le sucedieron, incluyendo también las cinematográficas.

Ilustración de la edición  de El mago de Oz (L. Frank Baum), ilustrada por W. W. Desnslow.
Ilustración de la edición  de El mago de Oz (L. Frank Baum), ilustrada por W. W. Desnslow.
Ilustración de la edición  de El mago de Oz (L. Frank Baum), ilustrada por W. W. Desnslow.
Ilustración de la edición  de El mago de Oz (L. Frank Baum), ilustrada por W. W. Desnslow.
Ilustración de la edición  de El mago de Oz (L. Frank Baum), ilustrada por W. W. Desnslow.
Ilustración de la edición  de El mago de Oz (L. Frank Baum), ilustrada por W. W. Desnslow.
Ilustración de la edición  de El mago de Oz (L. Frank Baum), ilustrada por W. W. Desnslow.
Ilustración de la edición  de El mago de Oz (L. Frank Baum), ilustrada por W. W. Desnslow.
Ilustración de la edición  de El mago de Oz (L. Frank Baum), ilustrada por W. W. Desnslow.

Denslow aprovechó perfectamente los espacios en blanco, realizando en muchos casos unas ilustraciones que trascienden el marco textual, para ir incluso más allá de los bordes de la página. Sirvan, como muestra, un par de ejemplos:

Ilustración de la edición de El mago de Oz (L. Frank Baum), ilustrada por W. W. Desnslow.
Ilustración de la edición de El mago de Oz (L. Frank Baum), ilustrada por W. W. Desnslow.

La exposición que para celebrar su primer centenario le dedicó la Biblioteca del Congreso —The Wizard of Oz: An American Fairy Tale— recordaba que los bocetos de W. W. Denslow los había hecho en blanco y negro, aunque en el libro publicado finalmente aparecieron en color.

Boceto de W. W. Denslow, para la Edición de El mago de Oz (L. Frank Baum).
Boceto de W. W. Denslow, para la Edición de El mago de Oz (L. Frank Baum).

Recursos

REFERENCIAS

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