El nacimiento del turismo de vacaciones en la playa

Para Marta Álvarez

Si hace unos días veíamos cómo evolucionaron las vacaciones en la playa a lo largo del siglo XX, hoy quiero destacar cómo el inicio del turismo de mar realmente estuvo motivado por cuestiones médicas y sanitarias. Se aconsejaban para el tratamiento del asma, los problemas circulatorios o la depresión, y sólo con el tiempo se inició un aprovechamiento que ha derivado en el actual turismo de masas.

No hace falta más que observar este libro dedicado a los tratamientos contra la tuberculosis, una terrible enfermedad que a finales del siglo XIX tenía casi siempre un final funesto (aun hoy en día, muere más de un millón y medio de personas al año por dicha causa). El título y su subtítulo no dejan lugar a dudas, apareciendo en lugar destacado los “Viajes al mar” o los “baños de mar”:

Portada del libro de J. Gorgon

Los baños de mar empezaron a ser tan apreciados, que su demanda aumentó hasta límites inimaginables. Se ofrecían en el mismísimo París, a bordo de un barco especializado en “tratamientos médicos”. Merece la pena estudiar este póster con atención:

Con el desarrollo del ferrocarril, los “turistas” ya podían desplazarse a las costas de Normandía, y tomar verdaderos baños de mar, e incluso baños de algas. Avispados promotores permitieron que se prodigaran numerosas estaciones balnearias marinas, como Houlgate, Tréport, Deauville, Trouville, Fécamp, Dieppe, Villerville, o Cabourg.

Póster anunciando la estación balnearia de Fécamp (1889). Imagen: Gallica, Bibliotèque National de France.
Póster anunciando la estación balnearia de Fécamp (1890). Imagen: Gallica, Bibliotèque National de France.
Póster anunciando la estación balnearia de Dieppe (1886). Imagen: Gallica, Bibliotèque National de France.
Póster
Póster anunciando la estación balnearia de St. Valery en Caux (1895). Imagen: Gallica, Bibliotèque National de France.

La publicidad jugó un papel fundamental, y poco importaba los medios que tuviera a su alcance: los usaba todos. Fíjate, por ejemplo, en que las villas de Cabourg y de Trouville se anunciaban como “la playa más bella del mundo”:

Póster anunciando la estación balnearia de Cabourg (1892),
Póster anunciando la estación balnearia de Trouville (1887),
Póster anunciando la estación balnearia de Cabourg (1892),

Sin embargo, no podemos olvidar que aún nos encontramos en un momento histórico en el que la moral aconsejaba “no relajar las buenas costumbres”. Es en dicho contexto como ha de entenderse la aparición de las “roulottes de bain”, que eran unas casetas de baño tiradas por caballos que permitían acercar a los bañistas desde el arenal al agua sin perder el debido recato.

Caseta de baño, en Deauville (1911). Imagen: Gallica, Bibliotèque National de France.
Póster anunciando la estación balnearia de Trouville (1890),
Salida del baño, en Trouville (1904-1907). Imagen: Gallica, Bibliotèque National de France.

El éxito hizo necesaria la publicación de guías turísticas, otro floreciente negocio que ha llegado a nuestros días, y cuya vigencia no ha sufrido menoscabo alguno. La masificación de las playas provocó situaciones que ya hace más de un siglo eran motivo de caricatura:

Faivre:

Los “baños de ola”

En España, los baños de mar fueron conocidos como “baños de ola”, que en los últimos años han sido recuperados como una moda retro en las playas de Santander.

#PDH #PatrimonioDigitalHumanidad

Referencias / Colecciones digitales

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